10 nov. 2008

La niña que no tenia navidad

Este artículo fue publicado en el diario la Nación el 10/10/07, escrito por Pilar Rahola, autora, escritora y periodista española y mama adoptiva de Ada, una nena rusa.
Argentina y España tienen legislaciones parecidas en materia de infancia y adopcion.

"La intensa mirada triste de sus ojos almendrados! Miraba hacia adentro como si el exterior fuera el paisaje de todas sus pesadillas. No nos vio. No vio la pequeña oveja de peluche que danzaba un baile imposible y derrotado. No vio la joven que le dedicaba una sonrisa de fiesta mayor, enternecida y asustada. Esa joven que sería su hermana... No vio al hombretón que quería abrazarla, torpe e indeciso,tan vulnerable en su notable corpulena, un vasco de lejana genética que suspiraba por ser su padre. Ese hombre que, al ratito lloraría como un niño. Y no. No me vió, yo su madre, ataviada con las mejores galas de los sueños, aún atrapada por los miedos que asaltaban el alocado latido del corazón.
Ese día Ada llevaba llorando algunas horas, no se sabe cuantas, porque su pierna se le había aprisionado en los barrotes de la cuna y nadie consideró que aquello fuera su asunto. Llorar, en un hospital perdido de la Siberia perdida, con el llanto de una niña perdida, no es ninguna noticia en los confines del mundo, allí donde no legan los mapas de la conciencia.
(...) Ese día no nos miró. Y ese día como tantos tampoco nos sonrió.
Ada tardó casi tres semanas en esbozar su primera sonrisa, una tarde desde su nueva cuna, en su nueva ciudad, en el umbral de su nueva vida, y esa tarde supimos lo que la poesía. Había iluminado su cara, y la luz traspasó nuestras dudas. Ese día supimos que habíamos vencido. Hoy Ada es una cereza dulce que engalana nuestra vida y corretea por nuestra alma agitándola y embelleciendola. Se ha convertido en un vampiro de amor y reclama abrazos y besos a todas horas como si fueran a acabarse. (...)
Sin embargo ¿cuantas Adas lloran su invisibilidad en los rincones del mundo, en las esquinas oscuras donde no habitan nuestras preguntas ni nuestras inquietudes? ¿Cuantas en las calles donde contruyen su soledad? Niños que aprenden a esquivar un golpe, antes de saber lo que es un beso, supervivientes del dolor y el miedo. Decenas de ellos, miles de ellos sin campanitas ni árboles de Navidad. Algunos abandonados a su suerte. Otros abandonados a la suerte de padres terribles que los maltratan, los violentan y los destruyen. Sus protectores, los ogros de sus cuentos. En las Siberias lejanas y en los barrios cercanos al albur de los adultos que saben de su desamparo y de la fragilidd con que tutelamos sus derechos.
Esa es la cuestión que atañe a los derechos de la infancia: su fragilidad. Los niños tienen derechos previos a los derechos que los adultos tengan sobre ellos (...)
En los países decentes, es decir, aquellos que regulan las leyes de protección de menores y consideran los derechos humanos como la fuente de inspiración de las leyes, no todo es oro en la protección de la infancia. Especialmente sonoro es el tema de los niños bajo tutela del Estado, previa infancia de maltratos y todo tipo de vejaciones. Estos niños que podrían ser dados en adopción y tener una segunda oportunidad, se ven atropellados por todo tipo de leyes, jueces y legisladores que aún anticipan el derecho antestral de la sangre al derecho que todo niño tiene de ser cuidado, amado y respetado. Como si el ADN otorgara carácter de propiedad a los padres, como si los adultos tuvieran mas derechos sobre los niños que los propios niños(...)
Pensadas en blindar el concepto de maternidad como una especie de totem sagrado y vinculada la maternidad a la pura biología, las leyes de nuestros países desprotegen severamente a los niños y los convierten en peones de partidas de ajedrez demoníacas, donde padres que aparecen y desaparecen, a menudo con historiales de maltrato y abandono , pueden cambiarles la vida y desarraigarlos de los arraigos que fragilmente habían construido (...)
Contrariamente nuestras sociedades convierten la adopción en un via crucis de años, luchas burocracias y obstáculos, dificultan la guarda con una permenente inseguridad y dan carta blanca a los padres biologicos para jugar con las vidas de los niños durante años. Es una aberración del derecho, si por derecho entendemos la defensa de los mas frágiles. En cuestiones de la infancia estamos lejos de ser garantes de su protección(...)"

2 comentarios:

alejandra dijo...

si, la situacion de los niños es lamentablemente similar!!!!

Escrin Raiter dijo...

Totalmente de acuerdo con la autora. Es increíble que se privilegie lo biológico antes que el verdadero amor y la protección que merecen esos niños. Acá en la Argentina es tal cual, basta darse una vuelta por cualquier instituto de menores. Y mientras tanto la lista de posibles padres adoptantes se va alargando indefinidamente...